En el norte, Castilla disuelve el ejército leonés de Lugo, desbaratando el rescate de la guarnición de Santiago. Esta se rinde ante el asedio castellano, dejando a León al borde de la eliminación: sólo resiste Oporto, y ya ha empezado a ser asediada por Badajoz. Entretando una ola de ejércitos del Buho comienzan a barrer Castilla, mientras su rey está entretenido en Galicia. Sólo un milagro podría impedir que penetren en la provincia de Burgos en el verano, aunque el Perforador no parece muy preocupado por ello. Quizás su alias sea realmente "el Perforado", y esté disfrutando.
En el sur, varios ejércitos confluyen sobre Granada. Barcelona soborna a la flota piquera de Motril, pero el granadino se defiende ferozmente, y consigue bloquear a casi todas las tropas catalanas, a pesar del ataque adicional del zaragozano. La jugada se repite en el enfrentamiento con Toledo: los ejércitos granadinos resisten en Córdoba, provocando una serie de bloqueos en cadena de los ejércitos toledanos. Hay que reconocer que el granadino tiene mérito: se ha defendido eficazmente paralizando a sus rivales a pesar de ser atacado por tres reinos enemigos distintos, los cuales disponen de tres ejércitos piqueros, y además ha soportado un soborno con pocas pérdidas.


